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jueves, 19 de abril de 2012

Lo que el viento se llevó...


No se escucha mi nombre….
Ni entre tus pensamientos nocturnos,
tus botellas destapadas
o en la melancolía del domingo.

Un silencio de panteón acorrala nuestra historia
en el anonimato de la evasión,
en la palabra no escrita.
en el autocontrol del dejo…
Un ejemplo a seguir.

Tal vez se amó al amor
más que al objeto que lo viste.   

                                                

martes, 17 de enero de 2012

Camaleón Social...


¿Alguien logra ver lo que yo con tanta claridad observo?
La suspicacia puede ser un arma de doble filo cuando se guarda un secreto…
¿Mi boca cocida de prudencia tiene fecha de caducidad?
Las palabras pueden ser cristales rotos en palmas cerradas por la ira.

Eras tu no otra, la que aquí o allá movía las vidas ajenas
sin temor a la vuelta de página irreversible del tiempo.
Eras esa mujer que todo lo había vivido y todo conocía…
Que relativo es el saber, nunca te faltó nada, siempre tuviste todo.

¿Cuántas máscaras caben en un solo rostro?
En ti se materializa el trabajo agotador de quien es un camaleón social…
¿Cuántas historias ensayadas frente al espejo de la moral?
El dedo que nunca te señaló fue quien recibió tu sentencia.

Bajo el telón de lo oculto, entre lo recóndito de lo discreto,
botellas vacías, rímel corrido, recuerdos vagos, prendas perdidas.
Atrasos rojos, lágrimas, mentiras, verdades a medias, silencio rotundo…
El dedo que nunca te señaló ahora te indica por donde seguir.

¿Tanto te pesaba tu vida que la proyectabas a través de mi plexo?
Sucias palabras que siempre tuvieron puertos sordos para aparcar.
¿Tanto te preocupaba que me acercara a tus latitudes?
Quizás la balanza con que nos medías siempre se inclinó
a favor de tus temores… Te concedo la gracia de mantenerte santa.

Mi piel endurecida de siglos soporta la intemperie del odio….  
¿Puede tu conciencia oxidada por el salitre soportar la verdad?


                                        

lunes, 5 de septiembre de 2011


El amor, sin condicionados, solo como sentimiento elevado a su máxima expresión es el medio y fin de la vida misma. A esta conclusión llegué después de agradecer mi pasado, vivir con convicción mi presente y sembrar purpurina magenta al futuro…

viernes, 15 de abril de 2011

Tres verbos y un deseo…

Si pudiera….
Si pudiera justo ahora soltar con mi índice y pulgar cada uno de esos temores que se anudan en mi alma lo haría sin pensarlo. Quizás daría pasos ciegos a tu sombra y me quedaría en tus brazos sin vigilar la puerta, el reloj o mis ganas.
Si existieran…
Si existieran garantías que agrupadas se hicieran una tabla de salvación no la tomaría, en este punto, mi brújula es el deseo utópico de que existes porque existo, de que respiras porque respiro y de que decides porque yo lo hago. Un mismo siglo, una misma ahora, una misma niebla.
Si huyera…
Si huyera de mis marcas dejadas en la arena, si me desentendiera de lo que fui antes de ser algo más mi asfalto no iría a tú puerta sino a cualquier otro destino igual de incierto, pero sin duda, menos perfecto. Las causalidades insisten en ampararnos y un marco de madera tallado con roble de aquella caja de recuerdos se encarga de construir peligrosos paisajes, paisajes a los que pertenecemos sin haberlo solicitado en voz alta.
Si tan solo…
Si tan solo extendiera mi mano y pudiera recorrerte al ritmo que indican aquellas vidas en las que ambos cosechamos un sentir sin sentido no dudaría ni un minuto en transformar mis formas, para hacerlas extensión equivalente de las tuyas. Ser uno conformado por dos, no ser un final sino un camino a transitar, más que una duda ser una promesa, un después en carboncillo, luces y sombras sobre un mismo lienzo. Una sola oración con ambos como sujetos, un apretón esquivo de manos, un roce discreto ante las miradas ajenas. Una historia sin comienzo definido pero de final incierto. Un reloj sin más horas que las invocadas por nuestros deseos.  


                                                

domingo, 5 de diciembre de 2010

Despedida sin texto...

Cuando la quietud se apropia de los espacios compartidos
y los brazos se fatigan del peso ajeno, es el momento del deshielo. 
Cuando pequeñas gotas de luz se fermentan en las ventanas,
movimientos de hojas en vuelo se apoderan de la realidad.
Poco a poco me desintegro en pequeños trozos, para no 
hacerme sentir en ningún pliego de las sábanas desgastadas. 

Una puntilla tras otra, una postura casi animal, una recolecta furtiva. 
Pieza a pieza se busca juntar, piezas que cubren la decencia ya perdida.
Última mirada al campo de batalla, ejercitando la vista periférica;
como buen soldado no olvidaré la lucha, pero sí entregaré las armas,
para no volver a estas líneas enemigas, llenas de pólvora y púas.   

Pequeño movimiento irrumpe con la retirada, pronto reflejo de pérdida. 
Bajo la mirada, los hombros y la espalda al verme descubierta. 
Silencio molesto que espera diálogo y explicaciones errantes. 
Se escapa un aplauso ante mis maromas cautivas y circenses,
una sentencia letal firmada por las retinas y el giro del desprecio. 
Algo derrotada doy un paso atrás al no creer en los regresos,
tú das dos adelante por creer en los finales felices de cuentos. 

Las cintas de clausura aparecieron tras sonar la puerta,
todo ya estaba dicho; las palabras sobraron cuando el escenario
habló con sus tablas y huellas viejas. Aguardé unos minutos en el portal
esperando ser rescatada del vacío y la soledad, a penas escuché los pasos
que se encaminaban con cierto temor hacia mi sombra, decidí por ambos
hacia donde irían los rieles y hacia donde iría el choque de las almas rotas. 
Decidí salvarme y salvarte y evitar funerales de tumbas compartidas con
coronas de lirios, colores marchitos y una eternidad sumamente larga.

La vida, sus colores, matices y personajes nos colocan
en calendarios a placer. Es necesario ser asertivo y suspicaz
para sobrevivir a los cambios pero, en ocasiones, me dejo
eminentemente vencer por el radicalismo que transforma los
momentos de vida en pequeñas muertes memorables.
Nacer o morir ya no es antagónico. Unos brazos más,
unos pies, un cuerpo, quizás dos, unas manos, unos codos
en todos lados aparecen. Hoy viví en los tuyos y anuncié con retirada mi muerte.

El recuerdo consumado de bajeza disfrutada
pesa más que explicaciones y citas en la almohada.
No despertaremos juntos ni abrazaremos la mañana,
no viviremos en castillos ni volaremos inclementes.
Somos terrenales, somos imperfectos, somos temor,
somos puntos suspensivos...  
Te deberé y me deberás un beso en la frente,
pero no será hoy que nos consolemos. 




                                                                

    

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Dos horas llamadas vida...

Aquellas cuatro paredes casi totalmente oscuras
solo dejaban filtrar un hilo dorado de luz...
Algunos sonidos de la noche se hicieron sentir,
para recordarnos que aún no hemos partido.
Tumbada sin pesar y emancipada de prejuicios
me adueñé del lado izquierdo de aquel perímetro bendito.
Cosas curiosas las que hace uno por mantener la pequeña paz
pues en el lado derecho suelo anclarme normalmente.
Pero valió la pena ceder el breve espacio que llenaste desmedido. 


El poder de las miradas siempre demanda reconocimiento,
iris perfecto y expresivo en el que podría perderme sin retorno. 
No hizo falta la luz clara para detallarte....Para conocerte,
mis manos memorizaron a la perfección tus surcos y formas.
Pactos sellados con besos en la frente distantes de amor físico,
frases susurradas labio a labio como paso de brisa de Abril.
Perfectos somos y solo pasaron dos horas, me reconociste, te reconocí.
Te sujete muy fuerte para no perderte, apenas llegabas y te sentía mío.
No me dejes gritaban mis huesos que te sujetaban con fuerza...
Pero más se aferraba el alma que no aguantaba otra posible pena. 


Eras mío...Yo fui tuya por el hecho de estar respirando el mismo aire.
Aún cubierta de pies a cabezas me sentía tan desnuda tan vivida...
cada caricia era un idilio simétrico. Cada beso, cada juramento eran recompensa. Sentí que la vida hizo mella, que me escuchó finalmente.  
Un latido tras otro y los botones intactos tú sombra y la mía una sola.
Una pieza diseñada justamente para encajar en la otra...Un círculo perfecto.
Bendita risa, bendito amor que se apresuró a esparcirse en el aire...
Bendito tú y bendita yo que creamos metamorfosis desde el alma ardiente. 


La inminente realidad hizo sonar sus pasos. Llegó sin ser invitada,
llegó rígida la muy maldita riéndose desde el pasillo y arrastrando cadenas.
Entendí que quedaba poco tiempo, que debías seguir y yo esperarte.
Solo quise hacerme inolvidable, solo quise hacerme necesaria, solo quise...
Te separaste encuentro perfecto, terminaste antes de tiempo.
Siguió la oscuridad sin ti y sin mí y el hilo de luz ahorcó la fantasía.
No te vi de nuevo solo te recreé en mis ausencias...Te fuiste humo gris.
Pero  no cambio cada gramo de arena que corrió en el reloj de la vida...
Si solo pude vivir un día, pues declaro eternidad ese breve momento.  

                                                  





martes, 30 de noviembre de 2010

Remembranza de un deseo...

Cada palabra de tú boca se convierte en aire fresco, 
mis suspiros por pensarte las respiran con mesura.
Cada verso que escribo enaltece ese humano momento 
donde lo prohibido es sentencia de quienes juegan con fuego.
Tú experiencia, yo esperanza… Tú confianza, yo deseo. 
Aún en las noches mirando el enorme y hueco vacío, 
lamento el desierto que dejaron tus húmedos besos. 
Saliste de mi mundo hace a penas pocas horas, pero 
mi solitaria piel ya te llama para pecar juntos de nuevo.


Un secreto sin nombre seremos ante la gente...
Una especie de gemido aplacado por densas paredes.
Nadie imagina lo que pasa cuando tocas a mi puerta,
sabes que aunque parezca cerrada entrejunta ella te espera.
Enjaulados entre las luces de las velas y un viejo tocadiscos,
creamos una danza perfecta usando nuestros cuerpos como perímetro.

Mis manos marcarán el ritmo sin seguir partitura alguna...
Solo los latidos de mi corazón y el tuyo como un marcapasos que retumba. 
La petición de ti, la de un poco más siempre estará presente,
como una especie de telón que al caer anuncia el fin del acto.
Sin esperar como buen prudente emprendes la retirada,
con un beso en la distancia suspendes en el aire el momento,
engañando a los minutos que controlan nuestros encuentros.


El pecado enmarca el presente, quizás la culpa el futuro.
Sin un acuerdo que nos una no podemos confiar en ninguno,
quizás un lluvioso día partas con la brisa y el mes de julio
y desde el exilio digas mi nombre pregonando a otros tú triunfo.


Como siempre otra mujer a tú lado camina, se siente plena y confiada,
pero ignora todas las veces que guardaste tú alianza bajo mi almohada. 
Ilusas somos algunas veces pregonando compromisos de grises papeles.
El alma y el cuerpo no siempre caben en firmas que de pie aplauden...
Sentirme dueña de ti, de ese modo, es un deseo desvirtuado que no añoro, 
pero se que una parte tuya quedará eternamente aquí sumisa conmigo,
cual relicario antiguo de un destino ilícito...Pero fugazmente compartido. 


Cómo domar la brisa que como se va llega rozando el rostro nácar  
de quién en su camino aparezca? Prefiero ser un marchito recuerdo, 
esos que despiertan sonrisas al vacío. Esos, los disfrutados por ser prohibidos. De esos que digieres en algún bar porque el alma los cobra 
sin ninguno oscuro afán, solo por el mero placer de mortificar.


A quien te acompaña le dejo el protocolo, los domingos, los delantales, 
los oficios, las quejas matutinas y el café caliente con monotonía servido. 
A ella que presume ante todos su cuadro familiar cubierto de polvo...
Le dejo mi lamento por tan grande tormento, porque eso significa vivir 
a tú lado, tú que eres libre y emancipado y por naturaleza no requieres de dueña, solo de una sombra que recalque cada una de tus perdidas huellas