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lunes, 28 de noviembre de 2011

Complemento decretado...


Amarte es tan natural que casi remplaza el hecho de respirar.
Cuando mi mano toma la tuya, cuando mis labios rozan tu eco
y mi sombra comparte tus noches entiendo el sentido del nosotros.
Plural perfecto, decreto justo, historia que se escribe en el viento…
Un latido que se agita con tu voz distante, tu sonrisa y figura.
Hace tanto que no soy yo sino una mejor versión que crece con tu existencia.
Imágenes sensoriales que se materializan con la prisa oscura del deseo consciente,
sentir correspondido y de respiración eterna, solo tu y yo sellando un capítulo.


Cantidad y calidad como sinónimos.... 


viernes, 8 de julio de 2011

Escritos sin tinta.

Si pudiera cerrar tus ojos con mis besos, uno tras otro.
Acomodar tu almohada y anhelos antes de la hora de dormir.
Susurrar mis desvelos a tu oído, beberte en suspiros lentos,
quizás solo así sabrías que te siento cercano a mi.

Tomar tu mano antes de cruzar una calle, apoyarme en ti para saltar.
Compartir un chiste o las noticias diarias, tener anécdotas para celar.
Si pudieras elegir mis recetas, mi ropa, mis tareas solo por diversión,
eso me haría parte de tu vida, elemento de tus horas, tu carta de presentación.

Viéramos correr las estaciones desde nuestra ventana de cristal,
si yo estuviera contigo un nuevo plan sellaría la noche diaria,
si yo estuviera contigo una risa cercana abriría la mañana.
Pero mientras llego, aguárdame en el lado derecho de tu cama.

No olvides que en las nubes mando mis mensajes ocultos,
que la brisa es emisaria de mis besos que son solo tuyos.
Recuerda que me ves en las esquinas extendiéndote la mano
y que hasta reloj usaría para recordar nuestros antagónicos horarios.

Yo estoy más cerca que antes, camino lento pero sin prisa.
No hay que adelantar lo que está escrito antes de que se escribiera la vida.
Espera por mi entre las letras de tu nombre, el mío te aguarda paciente.
Construyamos esa historia prometida, esa eternidad que nos deben.    

                                                

viernes, 24 de junio de 2011

Soy del tiempo…

Una orilla colmada de agua, un sol naciente aunque sea de noche,
gotas de rocío en pétalos abiertos, brisa que despeina los surcos del alma.
Las nubes hablan con suspiros, la lluvia me sabe dulce, las hojas caen con ritmo,
no hace falta abrir los ojos cuando leo el futuro con solo respirarte.

Como la paz bíblica que surge del saber que existes en este tiempo terrenal,
la tranquilidad de que encajas en mi alma sin ni siquiera esforzarte por intentar.
Evolución casi natural al sentir que pertenezco a un mundo de acuarelas tornasol,
camino directo que transporta a tu puerta, misma que conoce mi manera de tocar.

Llegaste entre tormentas, papeles vencidos y tinta agria, reconociste la magia
que se escondía en la fiel huída de quien no tiene nada simple que perder.
Eras lienzo en blanco, espejo de la experiencia, eterna promesa atlántica.
Articulaste verbos que mi alma añoraba, te quedaste a ser árbol de sombra fiel.

No te vayas que se acerca la noche, tómame de la mano, háblame del después.
Cerraré mis ojos sin el temor de no verte, aflojaré mi mano sin pensar que te irás.
Eso debe llamarse confianza, el apostar por lo incierto ante tanta decepción que
riega la humanidad. Ya no soy lo que solía, ahora he cambiado, reducida a grano
firme que en tu tierra fresca y oscura has de plantar. Besa mi frente, hazme
cosquillas, desconozcamos al tiempo y aparca en mi orilla, aquella libre de sal. 


                        

miércoles, 11 de mayo de 2011

Tanto tantas...

Tengo tantos rostros apilados que hoy no se cual escoger para mostrarme al mundo.
Tengo tantas heridas abiertas que no poseo más jirones de piel para remendarlas.
Tengo tantos fantasmas en la espalda que siento cada vez más cerca mi nuca del suelo frío.  
Tengo tanto descanso pendiente que las bolsas de mis ojos traicionan la cronología desordenada de mi corta vida.
Tengo tantas ganas de rozar que mi hábito de sentir con ambas manos todo lo que me rodea se ha duplicado.  
Tengo tanto que soportar que mis nervios empiezan a fragmentarse después de las seis de la tarde.
Tengo tanto café en el sistema que no recuerdo la última vez que me quitó el sueño.
Tengo tanta rutina que no uso reloj, solo basta con detenerme y ver que actividad me consume la voluntad para tener un aproximado de la hora.
            Tengo tantas historias calladas que, algún día, serán usadas para equilibrar una vieja mesa de té sin brillo.
Tengo tanto de lo que no se toca que rezongar en voz alta me recrea cargos de conciencia.
Tengo crónicas que inician con comillas y finalizan en muertes anunciadas.
Tengo un listado borroso por la gravedad, mis lágrimas siempre caen en las letras mayúsculas y los bordes.
Tengo expresiones indisimulables ante frases que me hacen fragmentar la sanidad.
Tengo miles de razones para sentirme diferente al resto, para buscar portadas distintas a mis días y espacios solitarios para emigrar sin equipaje alguno.
Tengo una vida prestada que en ocasiones quisiera devolver…


                                     

viernes, 11 de febrero de 2011

Las viñetas de días recientes…

·         Poder, dinero, reconocimiento, fama, amor, drama, pasión… Todos buscamos algo sin duda, pero no siempre es sencillo asignarle un título al objeto que despierta esa infinita efusión por estirar las manos y llegar hasta él para sentirlo propio.
·         Cuando perdemos un artículo de uso común, de esos que al extraviarse parecen que conspiraran desde los lugares más recónditos, todos nuestros sentidos se activan para dar con el centro de nuestro interés.
·         Visualizamos, nos movemos, preguntamos, nos alongamos, agachamos y sudamos hasta que aparece el anillo, el zarcillo, los papeles importantes o ese número de teléfono que nos puede alegrar el día.
·         Pero no siempre con la misma sencillez se logra afrontar el camino que nos conduce, el medio hasta el fin, la pregunta hacia el por qué.
·         Es como tener las manos llenas de arena, mientras más sujetas puedes tener la garantía de que permanecerá junta, organizada, acumulada, adherida a tus formas.
·         Pero, cuando abres los dedos, cada uno de esos gramos minúsculo que hacían una poderosa fortaleza se ven reducidos a pequeños trozos de un todo, que por su cuenta, no pude ser más que una diminuta porción colocada a orillas o al fondo de algo.
·         Yo busco cosas, todos buscamos algo… Entre ellas persigo la sombra de la esperanza, para que al tropezar la utopía, no haya que deshojar más flores inocentes.



martes, 30 de noviembre de 2010

Carta al marinero esperado...

Como olas del mar llamadas en silencio
por una orilla coronada de sal y espuma
mi ser ruega tú presencia con susurros
de sirena, colmando las ventanas de mi alma
que no paran de llorar empañadas y opacas.


Como un barco a la deriva sin ruta ni timonel,
se pasean todos mis por qués naufragando sin respuestas.
Como un marinero melancólico que añora un viejo querer
mi vela suplica viento a favor para superar la marea.


Como espuma blanca que corona
las réplicas mudas de las olas y su inquieto vaivén,
mi soledad y yo viajamos siete mares
sin movernos de la orilla ni del punto que marca la cruz.
Mi mente vaga por tú recuerdo, un muelle lejano,
me hace sentir que estoy contigo mientras
me disfrazo de la brisa que perfuma añoranzas.


El peso de tú ausencia transita y se esparce por mí
como un mensaje oxidado dentro de una botella.
Ojala pudiera representar en letras la melancolía
para escribir sobre ella… Para sentirme dueña de algo.
Mis manos frías como la marea del invierno son,
quizás sin quererlo un reducto tangible de mi pena.


Si lanzo este destino a las estrellas quizás entre tanta luz se pierda.
Probablemente alguien apuntando lo baje de un solo golpe y lo sienta,
al verse reflejado en cada llanto, sople a prisa este mensaje hecho de arena, la misma tomada de la orilla que enmarca las huellas de la espera.
Reposando como yo inmóvil, desgranada, esparcida, y soñando…
Soñando con ese barco que viene por ella para viajar a la tierra del después.