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lunes, 5 de septiembre de 2011

Caleidoscopio de cuatro cristales



El amor se viste de luz y mitiga la soledad del pecador.
El amor es reconocer que la imperfección juega a ser gloria.
El amor se viste de luz y mitiga la soledad del pecador.
El amor es yodo para la grieta del tiempo y agua para el cántaro roto.

El amor no es lo que parece, siempre es mucho más.
El amor es compartir la cama, la vida y las letras…
El amor no es lo que parece, siempre es mucho más.
El amor es mirar la lluvia juntos y pertenecernos con cada gota.

El amor es descendencia que anda descalza y huele a trigo.
El amor es mezcla de sangre, símbolos y promesas de humanidad eterna.
El amor es descendencia que anda descalza y huele a trigo.
El amor es parir manos bondadosas, ideas liberadoras y voluntades cuánticas.
                                                                                     
El amor es el origen de una vida nueva y la muerte de la negación.
El amor es renacer de cenizas azules que quedaron de un cielo en llamas.
El amor es el origen de una vida nueva y la muerte de la negación.
El amor es hacernos polvo de estrellas y dejar ramas bajo la tierra de la infinitud. 




martes, 16 de agosto de 2011

Entre otros eventos

Te dije que no era posible, sin dar razones, ocultando mi temor. Silencié palabras y ahorré lamentos, como siempre, como antes de ti. Caminé por mi mente viéndote de reojo, acelerando el paso para no caer, me conseguí cerrando historias cuya tinta empezaban recién con el “había una vez”. Hablar de amor es tan sencillo como llorar con un buen libro, comentar una novela, ver una película de dos horas y anticipar según su género un típico y añorado final. Somos buenos, hasta damos consejos, seguimos un libreto, nos vestimos de humanidad. No siempre se observa, el muro suele ser alto, con un pequeño agujero para poder mirar, quizás se asome una mano, un par de deseos. Un corazón ansioso, uno sin estrenar. Aguantaste mi intemperie, resististe por los tres, por mi, por ti, por el temor al nosotros. Me permitiste reconocerte, ya el ciclo al fin se completó, siempre fuiste tú, siempre fui yo.   


                                             

                                          

Amoet


Te amo como la orilla a las olas,
como el poeta ama a sus obras.
Te amo con grafías claras sin letras pequeñas,
tal y como la flor ama a la primavera.

Te amo como lo hace la brisa
que se pasea entre ramas y techos.
Te amo como el tiempo a la vida,
te amo como nadie lo ha hecho.

Te amo silencioso y místico
en tus reservas y excesos.
Te amo cuando eres arte
representado en trazos negros.

Te amo cuando ríes entre margaritas
y extiendes tus brazos para tocar mi ausencia.
Te amo porque me esperaste paciente
hasta que mis pasos siguieron tus huellas.    

Te amo con la fe ciega de que eres recompensa.
Sin temores, ni miedos, en lo simple, en lo complejo.
Te amo porque me doy el permiso
de vivir una eternidad que escapa del tiempo. 


                                       

lunes, 23 de mayo de 2011

Somos imagen y semejanza de una suposición…

Nuestra naturaleza verdadera no proviene de Dios,
no somos ni seremos la promesa de un mundo nuevo
por el hecho de ser creyentes polifacéticos.
Las luchas que emprenderemos siempre serán egoístas
así las compartamos hombro a hombro y grito a grito.
¿Cuántos pechos golpeados al ritmo de letanías
adornan bancos de madera que rechinan por la hipocresía?
Tantos cánticos aprendidos que ni si quiera emergen afinados,
tanto sencillo de ese que nos sobra en cestas, tanto ritual
al ritmo de campanadas como si fuese este un patio de recreo.

Un símbolo de redención con cuatro puntas cardinales,
colocada en alguna pared que probablemente convine, fíjate,  
arrepentirse ante ella parece ser un modismo y no un sentir.
Supongo lo has notado, porque al igual que yo a pesar de estar
en aquel campo santo has criticado a tú prójimo. ¡Que vergüenza!
Da claustrofobia esa cabaña de una ventana y una entrada,
¿Son de madera para que retumben las confesiones?
¿Si fuesen de alabastro resbalarías las palabras?
No se debería escuchar a quien no camina por este suelo
manchado de cierto pecado y humanidad como cualquiera,
menos si te tutea desde una tela metálica como si se tratara
de un autoservicio, de esos impersonales porque no te ven a los ojos.
Yo con unas cervezas, si lo quisieras, podría exorcizar tu alma,
yo, que el único voto que he comprado a sido el de confiar
en mi instinto, lo único que considero soberanamente natural. 

                                                  
                         

sábado, 16 de abril de 2011

Estorba hasta tú sombra...

No entiendo que haces en este lado del mundo… Tú lugar es lejos de todo lo que en algún momento pudo ser el verdugo de un anhelo. Menos comprendo esa capacidad tan tuya de morir y renacer a pesar de que te sepulte bajo mil razones, no soy yo quien te revivo, no soy quien te espera pero, solo basta una misma brisa que roce la calma de ambos para que reaparezcas como el bosquejo perfecto de lo que podría, en un mundo paralelo, llenar mi espacio. Me parece escuchar como susurros esas quejas de tú mal vivir, el cansancio del día a día y el rechinar de las puertas que abrías y cerrabas en busca de respuestas. El ruido del vidrio arrastrándose por el suelo en forma de botellas vacías, las mismas tú única compañía, que te llenaban sin hablar.

Yo, en otro extremo del tiempo idealizada por tus ganas de huir era la respuesta muda a un lamento evadido por mi conciencia. “No podemos, no puedo, nadie debe saberlo, estás jugando con fuego. No me hagas desearte, sepárate de mi y no me pidas nada, no me digas que me quieres que puedo llegar a creerte, no me dibujes un amor de hombre a mujer, continúa con tu vida”; esas eran mis letanías ante tu ímpetu animal que más de una noche desee me llevara entre sus pieles.

Después de tantas lecturas, de regalarte un verso, de aceptarte dos, nada queda para compartir, todo danza resumido en un nunca disfrazado de condena. Camina lejos de mis pisadas, no quiero sentirte, respirarte, saberte cerca. No podría desdibujar la mirada y menos el beso que prometí te daría pero luego deseché porque esta realidad no es más que una excusa que nos absorbe a ambos. Si realmente sentiste en tú estómago el fuego de lo prohibido en vez de esos insectos que la gente asegura les revolotean en el alma entonces aléjate de mi, aléjate  antes de que si quiera pueda pronunciar tú nombre mentalmente. No, no te alegres, si te nombro no es con dicha, o quizás lo sea aún sin aparente razón; pero, si te garantizo que tú nombre vendrá con mis manos apretadas por la imposibilidad, con los dientes rechinantes por morderme la lengua, con la mirada perdida por no saber que decirte, con la razón abolida porque siempre tú ganarás, con el sexo nervioso por tus ofertas sumisas y con los pies encaminados a la salida para solo correr…  

Enséñame esa indiferencia que consume tú verbo, esa posibilidad de verme como humo transitorio. Yo pude tanto tiempo borronearte, pero hoy, he perdido la práctica con tan sólo cinco minutos de saberte cerca. Aprendo rápido, inténtalo. O mejor aún hagamos honor a esas promesas dichas como susurros trasatlánticos, tómame una noche de esas oscuras sin luna, decide un punto de encuentro un día o una fecha. Escápate conmigo y no me hagas preguntas. Invéntame aquello que me dijiste que solo tú podrías, causa lágrimas de dicha que luego la misma condena secará con su fuego, tómame de la mano, camufla mi cuerpo con el tuyo, con tu gran espalda con tu sombra, con tu mirada, con tus labios. Mañana nos desconoceremos, mañana serás esa ceniza que llevó polvo en la esquina de mi recuerdo durante tantos meses… Mañana ya veremos si logré odiarte.

                                                                                         

viernes, 15 de abril de 2011

Discurso sin normas…

Que el sonido de ese corcho viejo
inicie la cuenta regresiva hacia tus besos,
mientras un movimiento involuntario traiciona
mi falsa pero ensayada tranquilidad.

Manos, piernas, pies y alma se contraen nerviosas,
solo pienso en catarte sin lograr darle crédito a tu boca.
Toda la sinfonía de tú verbo se escribe con mudas palabras,
hace tanto ya no te escucho, solo te observo y me lleno de ti.

Hace horas deseo silenciarte acercándome a tu pecho,
mirarte fijamente con los ojos cerrados por lo incierto,
colocar mis manos sobre tu rostro sin aparente razón.
Mis argumentos poco importan a milímetros de distancia.

Recuérdame que eres tú al que idealicé con sonidos,
recórreme y explora como la pasión y la noche te dicte.
Hazme de nuevo gota a gota y no dejes de mirarme a los ojos.
Miénteme si lo consideras necesario, háblame del mundo.
Llena de vino mi taza medio vacía, celebremos la casualidad…



                                                                       

miércoles, 2 de marzo de 2011

Me senté a observar...

Hoy en horas de la tarde, estuve en un centro comercial muy concurrido. Si bien es cierto mi intención no era pasear pues, el motivo original era diligenciar algunas cosas, inminentemente terminé haciéndolo. Y ahí estaba yo, viendo tiendas desde la vidriera y con tan poco interés que cualquiera podría asumir que solo quemaba tiempo caminando de un lugar a otro para perforar el suelo, el mismo lleno de pisadas más antiguas que las mías y quizás igual de dispersas. Ya un poco adentrada la tarde me aparté a un pasillo poco transitado, saqué mis audífonos y busqué alguna canción que combinara con la repentina melancolía que surgió sin razón aparente y la que como buena masoquista debía enmarcar en una tonada igual de ambivalente para crear la situación perfecta para mi estado de ánimo.
Lo curioso de esto es que aparentemente ninguna de las opciones musicales parecía hacer juego ante tal situación. Miré una y otra vez y no encontraba nada que pudiera fungir como banda sonora ante mi actitud distante pero, de pronto, me topé con una tonada algo vieja pero clásica y procedí a dejarla sonar mientras miraba a mí alrededor. De repente, las cosas dejaron de ser solo cosas y empezaron a rimar bajo la misma vibra, las luces del lugar, el ritmo de las personas, las dinámicas naturales de sitios habitados, los olores y hasta mi misma presencia hacían juego, al mejor estilo de una partitura. Todos conocemos el alcance de la música, todos disfrutamos de la existencia de la misma, en mayor o menor medida, pero su valor más allá de lo tácito, su verdadero poder radica en como fusiona casi todos nuestros sentidos en su totalidad para poder disfrutarla de una manera más sensorial.
Lo que me hizo pensar… ¿Será qué en ocasiones nos dispersamos ante el ritmo natural de la vida porque la enfrentamos sólo con algunos y no todos nuestros sentidos? Podríamos pues, indagar un poco y reconectarnos con los simples placeres que en ocasiones olvidamos para encontrar un argumento ante este planteamiento. Ejemplo: Un olor agradable, un sabor reconfortante, una linda vista, un clima que te roce y un sonido de fondo que nos recuerde lo preciado de contar completamente con esos hilos conductores a la realidad, un hecho del que no todos pueden gozar o presumir.
Hacer la vida más disfrutable y vivible depende netamente de nuestra óptica y disposición para en vez de sobrellevarla fluir con ella. Elementos simples pero de gran poder extemporáneo que de hacerlos hábitos definirán nuevos colores. Y eso, es lo que yo considero, un placer gratuito y de libre dominio. Un viaje directo a nuestro límbico fiel, el cerebro noble y detallista. 


martes, 30 de noviembre de 2010

¿ A quién mira la luna?

¿A quién mira la luna cuando sin permiso pasa?
Osada blanca de nácar que despierta suspiros.
Es intriga inminente que la oscuridad enmarca, 
es recuerdos de derroches y promesas falsas.



¿A quién mira la luna imponente desde lo alto?
Jugando a domar pasiones con sus destellos claros.
Es testigo pretencioso de variados y furtivos lazos
que se entretejen en el follaje de algún parque olvidado. 


Diámetro perfecto y profundidad incierta, blanco lienzo 
gris papel. Colosal proeza de alcance y convicción...
Quizás albergues huellas de una humana ambición. 
Escritos y odas adornan tú órbita así como promesas 
de algún lejano puerto, es inevitable que los ofrecimientos 
surjan cuando creas ilusiones como acto reflejo...


Techo prestado, origen creciente, menguante, itinerante...
Almacén caducado de derroches, central de poetas y enamorados. 
Dueña de un par de lagrimas de algunos que se despiden 
en la oscuridad fría de tú atmosférico marco. 


Cuanta grandeza por ti ignorada pero presumida desde lo alto...